3 comentarios el “Sor Juana Inés de la Cruz*

  1. Mi buen Andrés, sólo una pequeña puntualización. Nuestra sor Juana no vendió su biblioteca, sino que fue castigada por las autoridades eclesiásticas y se le prohibió todo contacto con el aprendizaje, difusión y desarrollo de sus inquietudes intelectuales. Se le arrebataron sus libros y se le conminó a no escribir ni una línea más. A partir de ese momento, sólo se dedicó a la labor de la vida monjil, Vida a la que ingresó no por voluntad propia, sino como única salida para dejar de llamar la atención en la vida secular: por su belleza física y por su genio intelectual, en una época tan poco amistosa para ella y casos como el de ella. El apoyo y afecto de quienes sí sabían valorar su estatura intelectual no eran suficientes. La Iglesia con sus instituciones tan agresivas y reaccionarias eran un enemigo insuperable.

    Se supone que inmersa en esa cárcel a la que la obligaron, es que se dedicó con tanto ahínco al cuidado de sus hermanas religiosas enfermas, buscando quizá su liberación de un mundo tan cruel para ella (la muerte).

    Te dejo un fuerte y gran abrazo y gracias por un artículo tan bello, amigo.

    Me gusta

Los comentarios están cerrados.